28/11/12

Spitzbuben o Galletas rellenas de jalea de frambuesa.

Thursday, May 17th, 2012

Ahora es posible hacer galletas y tartas casi de cualquier cosa y de todos los colores. Estos dulces son perfectos para una fiesta, un regalo o una celebración, porque son muy divertidos y vistosos.
Aunque soy la primera en sumarse gustosa a la moda, ya estoy un poco empachada de tanta buttercream, tanto cupcake y tanta riquísima mandanga.
Me chifla decorar galletas y tartas, es más me chifla decorar todo, la casa, la mesa todito, pero tengo la sensación de que estamos en pleno boom, y de que en algún momento (ojalá tarde mucho) nos cansaremos de esta moda o por lo menos bajará la densidad por centímetro cuadrado de cupcakes y galletas decoradas en los blogs.
A la hora de comer, nos siguen apeteciendo los sabores de toda la vida. Las galletas con sabor a galleta y no a algodón de azúcar o de flores del valle de no sé donde. No se quién fue el gracioso que se invento el chocolate con sal, o aún peor con picante…para matarlo.
Para probar experiencias nuevas y esas cosas pase pero para merendar…yo seré una paleta pero me gusta el pan con chocolate.
Además es de bien nacidos ser agradecidos y donde realmente he aprendido más recetas de repostería, es aquí en Alemania, y aquí son bastante clásicos (aunque hagan tarta de fanta, o de pica pica que ya os las pondré)
La repostería en este país es como una religión. Lo primero que hace un niño en cuanto levanta un palmo del suelo, es un bizcocho.
Todos los domingos hay tarta (casera por supuesto) y hasta los gatos gastan zapatos. Vamos que yo he estado en un piso de estudiantes donde el colmo de la sofisticación gastronómica eran los espaguetis con ketchup, pero eso sí, te juntabas el domingo y cada uno se presentaba con una tarta digna de Paco Torreblanca.
Las mejores Selvas negras, Sacher y demás familia se pueden saborear en una fiesta de residencia de estudiantes.
Eso mismo se puede aplicar al pan. En un país donde hay más de 300 variedades de pan (que se dice pronto), es raro asistir a una barbacoa en la que nadie traiga su pan hecho en casa.
Siempre aparece algún pan de hierbas, de cebolla, de centeno, de patata etc. recién hecho. Y lo mejor de todo, la repostería no es cosa de chicas. Como en muchas otras cosas en Alemania, esto es también y en igual proporción, cosa de chicos
Es muy gracioso ver como a las tres de la tarde, todos los cafés de la ciudad se llenan de señoras mayores con su cafetito y su pedazo enormísimo de tarta por supuesto con nata (que aquí se toma poco montada y casi sin azúcar). Mi guiri y yo lo llamamos la hora de las abuelas. Debe ser que aquí lo del colesterol o no lo tienen o no se lo miran… cuando me de un patatús me ha dado pero muera Marta muera jarta.
Vamos a tomar un cafetito? Uf espérate un ratito que es la hora de las abuelas!!!
Pues la receta que traigo hoy, es una de esas de toda la vida. Yo no sabía que era originaria precisamente de esta zona, porque era una de esos clásicos que conocemos de toda la vida en las pastelerías españolas.
Esas pastas blanquitas, con azúcar glas por encima y rellenas de jalea mmmmm jugosas y dulces con un puntito ácido…. Mis favoritas. Entre mi padre y yo siempre las hacíamos desaparecer rapidito.
Por desgracia cada vez se hacen en menos sitios. Ahora casi siempre son pastas totalmente insípidas y con un relleno gomoso que sabe a saborizante de fresa… puaj!
Bueno pues estas pastas, aquí se llaman “Spitzbuben” o sea “Granujillas” me hace muchísima gracia el nombre, y no he conseguido enterarme de donde viene. Lo que sí he sabido es que son más bien típicas de Adviento (las galletas en general son para este tiempo) y que la primera receta apareció en un libro llamado “Obra maestra de la cocina” (Das Meisterwerk der Küche) del año 1929. La primera foto publicada es de 1960, y tradicionalmente el agujerito del centro era muy pequeñito y en forma de corazón o estrella. El relleno se hacía con confitura de mirtilo o de escaramujo.
A nosotros lo de la confitura de mirtilo o de escaramujo nos suena a Silvio Rodríguez o directamente a chino, así que la adaptamos a la mermelada de fresa de toda la vida, y como mucho de frambuesa.
Como es mi pasta favorita, he probado trillones de recetas, y ninguna me acababa de convencer, así que hice un patchwork de todas las recetas que encontré y fui probando probando hasta llegar a LA RECETA SECRETA tachán! es decir mi primera receta propia.
Y este es el punto en que la receta deja de ser secreta porque es que no se guardar un secreto y os la voy a contar para que la probéis. Merece la pena, os lo aseguro, porque son muy fáciles y os van a recordar el sabor de las pastas de té de toda la vida. Además os voy a enseñar la ETIQUETA que le puse a las que regalé la última vez jajajaja (esto era un guiño a la comuna hippie etiquetera del rincón de Bea)
Ahí va:
Spitzbube 1
Receta no tan secreta de SPITZBUBEN o GRANUJILLAS
Ingredientes: (para 8 galletones dobles de 12 cm)
1 Clara de huevo M(sólo la clara y de gallina feliz)
210 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
250 gramos de harina de repostería
100 gramos de maizena o fécula de patata
75 gramos de almendra molida
125 gramos de azúcar glas tamizada
2 cucharaditas de extracto de vainilla
Un bote de mermelada o jalea de frambuesa y azúcar glas para decorar (aprox. 100 gr.)
Procedimiento
1. Si tenéis aparatejo de moler “remoled” (palabro nuevo) la almendra junto con la harina. Esto no es imprescindible, pero he comprobado que mejora la textura)
2. Mezclad todos los ingredientes así a lo bruto, como dicen en los pueblos “un tojunto” y amasad hasta que estén bien integrados todos los ingredientes
3. Dejadlo dos horas reposando en la nevera (esto es muy importante porque la masa es blandita y tiene que manejarse muy fría para que no se rompa)
4. Sacad y estirad con un grosor de unos cuatro mm. Yo tengo el rodillo de joseph joseph y tiene solo 2, 6 o 10 mm pero hay uno de la marca Gefu, que se puede regular como se quiera. En la próxima comprita cae. Yo lo hice a ojímetro.
5. Cortad con un cortador linzer (de los que tienen el agujerito incorporado) o, como hice yo para la foto, con un cortador normal redondo gigante, y otro más pequeñito.
6. Hornead la mitad con agujerito y la otra mitad sin agujerito 180° (160° convección) hasta que veáis que se empiezan a dorar MUY LEVEMENTE por los bordes (mi horno tarda 10 minutos).
7. Dejad un ratito en la bandeja para que se terminen de hacer on el calor residual fuera del horno.
8. Mientras calentado en el micro ligeramente la mermelada para que se licúe. Yo he usado jalea de frambuesas de la marca Schwartau, pero con mermelada también funciona. Es importante que sea un pelín acidita, porque si no el conjunto es muy empachoso.
9. Por un lado colocamos todas las mitades de agujerito en una bandeja y les espolvoreamos el azúcar glas con un colador cuando todavía están templadas y por otro a las partes de abajo les untamos la jalea. Las unimos y listo.
Nota: saben mucho mejor al día siguiente porque la galleta toma el sabor de la jalea. Eso si os podéis esperar y controlar a los gumias que rondan la cocina. En mi caso es una tarea árdua. Me tengo que poner en plan tren de la bruja a dar escobazos al guiri.

Las galletas que veis en esta foto son enormes, tienen como 12 cm de diámetro, vamos que mas que “granujillas” son unas c******* en toda regla. Si vais a las panaderías alemanas, ese es el tamaño que vais a encontrar. Ellos, burro grande ande o no ande.
Hace un par de meses nos invitaron a cenar un compañero del guiri y su mujer. A mi me gusta, siempre que puedo llevar algo caserito. Pero llevar unas galletas así, en un plato,pues como que no queda muy bien.
Para empaquetar y ETIQUETAR estas, cogí un papel blanco ondulado (como el de las galletas príncipe) y las envolví antes de meterlas en una bolsa de celofán.
Después con papel de seda doblado varias veces y cortado hasta la mitad en tiras, le puse una base de “cesped”, un lazo,unas mariquitas y la super etiqueta hecha con una troqueladora de festón ovalada (en amazón las tienen por doquier) y listo papeles. Ahora sí queda un regalito como Dios manda y etiquetado como debe ser :)

Así contado suena un poco complicado pero es que no pensaba que mis etiquetas le fueran a interesar a nadie y no hice fotos. La próxima vez prometo un paso a paso. Y por cierto estoy pensando lo del post sobre etiquetas Guadalupe, y estoy haciendo fotos por la casa de tooooodas las etiquetas que tengo, os vais a reir de lo loca que estoy. Intentaré terminarlo esta semana si mis dos fieras aka Zipi y Zape no tienen inconveniente.
Espero que os haya gustado la receta y que la probéis os va a encantar!!!

4 comentarios:

Un ratón en mi cocina dijo...

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Yupiiiiiiiiiii!!!!!!!!!! por fin una receta de estas galletas que me rechiflan, me ha encantado el empaquetado, eres la tía más imaginativa que he conocido, tengo ese papel de cartón arrugado guardado desde que lo compré y no sabía qué utilidad darle, por favor, eres la bomba!!! además de generosa por compartir tu supereceta con nosotros, ya te enseñaré fotito de las mías en cuanto las haga...un besote preciosa, Guadalupe.

La madrededós dijo...

Gracias Guadalupe!!! no me digas que no las habías visto? voy a intentar colgar también la receta de la autentica selva negra, a ver si os gusta! Un besito grande y gracias por comentar!!!!

Damaris Lopez dijo...

Se ven deliciosas y me fascino la forma en que explicas la receta tan facil solo por eso guardare en secreto la receta muchas gracias.

Pilar Canamero Pizarro dijo...

Gracias Damaris!!!! pruébalas y ya verás. Sólo tienen un problema, que no puedes parar de comerlas!!! Un besito grande